viernes, 12 de mayo de 2017

La crisis generada por el “Socialismo del Siglo Veintiuno”, sobradas razones para protestar


La aplicación del denominado “Socialismo del Siglo Veintiuno”, ha traído como consecuencia esta crisis social y económica que tiene como principal componente, el empobrecimiento de nuestra población, que ha llegado a niveles de un 82%. Pero más alarmante es el desmesurado crecimiento de la pobreza extrema que ha alcanzado ya a un poco más de la mitad de nuestra población, lo que significa que más de quince millones de compatriotas, no tienen ingresos suficientes para comprar los alimentos requeridos para su normal desarrollo biológico y lamentablemente más de dos millones de ellos, subsisten consumiendo alimentos que son regalados o peor aún desechados por otras personas.

La consecuencia inmediata de la pobreza es la desnutrición. Ya existe en nuestro país un nivel alarmante de desnutrición, ocasionado por un cambio brusco en los hábitos alimenticios de nuestra población, a causa de la escasez y la carestía de los alimentos. La situación de precariedad ha inducido el consumo de harinas y grasas, también al de hortalizas y tubérculos en sustitución de las proteínas que tienen un alto valor biológico para el normal desarrollo de las personas.

El Socialismo del siglo Veintiuno, plantea la abolición de la propiedad privada y el estricto control de la iniciativa y de la actividad económica dentro de nuestro país. Mediante leyes habilitantes el gobierno ocupó y expropió más de cuatro millones de hectáreas en producción y cerró quinientos mil establecimientos industriales y comerciales. Además “legisló” para crear decenas de leyes, con el fin de ejercer controles sobre el sector privado, que aún sobrevive al abuso y a la arbitrariedad del régimen.

El saldo negativo de este paquetazo ideológico fue: Disminución alarmante de la producción interna de bienes y servicios y total inseguridad jurídica, con la consecuente caída de la propensión a invertir en nuestro país. Aunque la disminución de la producción interna fue suplida por la oferta de bienes importados, el abastecimiento duró hasta que terminó la bonanza petrolera.

El saldo rojo de la gestión del paquete del Socialismo del Siglo Veintiuno ha sido la escasez, la carestía, el abandono de la salud, el mercado negro de productos básicos,  el hambre y la desnutrición. Esta crisis social y económica se agrava, por el problema político: Un país ingobernable donde el ente electoral se niega hacer elecciones, donde no existe la separación de poderes ni el respeto por parte del gobierno al Poder Legislativo, donde cientos de venezolanos permanecen secuestrados como presos políticos y miles son víctimas de la represión por protestar y pensar distinto al régimen.

Desde UN Nuevo Tiempo, hemos propuesto políticas públicas destinadas a sacar a nuestro país de la pobreza, del hambre y de la desnutrición. Propuestas a corto, mediano y a largo plazo que de haber sido aplicadas, no estaríamos inmersos en esta crisis humanitaria que padecemos la inmensa mayoría de nuestra población. 
Estas propuestas “han caído en saco roto”, por lo tanto es necesario un cambio de conducción de nuestro país que ponga fin a este régimen indolente, incapaz y corrupto.

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